John Wanamaker, fundador de las tiendas que llevan su nombre, confesó una vez “que había aprendido que es una tontería regañar a los demás, bastante tengo con vencer mis propias limitaciones sin irritarme por el hecho de que dios no ha creído conveniente distribuir por igual el don de la inteligencia.
Una vez impartiendo un clase en un momento de ausencia, todos mis alumnos se levantarón, y tal fue el alboroto de risas y ruidos que se formo, que dirección me solicito una explicación de lo sucedido, acción que no realice, al entrar a clase comente lo sucedido y el instigador de los hechos me pidió disculpas por lo sucedido, acepte las disculpas y le conteste “cuando seas empresario o directivo y te enfrentes a una situación parecida a esta recuerda este día”. A partir de aquel día y durante el largo tiempo que estuvimos juntos en aquel curso, me ofreció lealtad plena a cambio él, aquel día aprendió la siguiente lección "es una tontería regañar a los demás con ello no se consigue nada y se pierde mucho".
Cualquier idiota podía haberle criticado, censurado o llevado a dirección, por cierto casi todos los idiotas lo hacen. Pero se necesita un carácter y dominio de si mismo para ser comprensivo y tener la capacidad de perdonar ese es uno de lo secreto del exito.
Benjamín Franklin, carente de tacto en su juventud llego a ser un gran diplomático y una persona muy diestra con la gente, tal es que fue nombrado embajador norteamericano en Francia, el secreto de su éxito fue “no hablo mal de ningún hombre y de todos resalto lo bueno que conocía”.
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